Tu madre siempre ha tenido el don de servicio, por eso no debe sorprenderte que al llegar a casa la encuentres echándole la mano a los huevos y la polla del estudiante que renta el ático para desahogarse después de un día agotador en el colegio, y parece que está apunto de soltarle todo lo que tiene acumulado en ese par de tetazas maternas.
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