Al dueño de la verdulería le encantaron más los melones que se carga tu madre que los que él ofrece en su establecimiento, tanto que no dudó en probárselos cuando le ayudó a meter las bolsas del mandado al vehículo familiar, solo hay que ver la cara del tipo para corroborar la delicia que es probar esos melocotones de carne materna.
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